EL FUTURO, LAS ENERGÍAS NO CONVENCIONALES

Al recordar mis tiempos de niñez, cuando jugaba con mis hermanos a la escoba (juego de cartas), la gran capital, o también a la bocha con los amigos del colegio, me da nostalgia pensar que esas formas de divertirse han ido desapareciendo con el tiempo. Ahora los niños se divierten más con aparatos electrónicos. Pero mi interés no es culparlos, sé que es algo difícil de evitar, la tecnología avanza demasiado rápido. De hecho, no es extraño ver a un niño de cinco años, por ejemplo, jugando con un celular, tablet, o computador. Debemos tener en cuenta que, a fines de diciembre de 2012, había 24.1 millones de celulares sólo en Chile, y que, el número de tablets, junto con aparatos electrónicos similares, está acrecentándose cada vez con mayor velocidad.

Durante los últimos cinco años, la evolución tecnológica ha ido avanzado a pasos agigantados en nuestro país, llegando a ser catalogado como uno de los países con mayor crecimiento de la región en cuanto a inversión en las TIC (Tecnologías de la Información de las Comunicaciones). Sin embargo, como la denominación “aparatos eléctricos” indica, requieren de electricidad para funcionar, electricidad que encontramos en nuestras casas y por la que debemos pagar; pero esta electricidad es energía, energía que mayormente es producida por combustibles fósiles y que también se genera en hidroeléctricas. Es ahí donde surge la interrogante: la energía que ocupamos, ¿es la más conveniente, la más limpia, la menos destructiva?

La respuesta es evidente al tener un poco de conocimiento acerca de las energías no convencionales, pero ¿serán éstas la mejor alternativa?

Primero que todo, sabemos que la energía no se pierde, sólo se transforma, y es así como se entiende fácilmente la función en una hidroeléctrica (donde la fuerza con la que viene el agua, en un río, por ejemplo, se ocupa de manera eficiente y provechosa); no obstante, también tiene algunos efectos negativos que afectan directamente al ecosistema natural. Existe un embalse de agua, por lo que el caudal del agua se ve alterado produciendo una inundación cuando se forma el reservorio, generando un impacto en los suelos, la vegetación, la fauna, e incluso a la población humana de sus alrededores.

¿Qué hay de los combustibles fósiles?

Estos pertenecen a las llamadas energías convencionales, las cuales son explotadas de manera masiva: el carbón, el petróleo y el gas natural son las tres grandes referencias energéticas tradicionales. Estas energías convencionales no tienen que ser necesariamente no renovables, aunque cabe mencionar que las recién nombradas, no lo son.

Como es de saber, este tipo de energías se usa para la obtención de electricidad, pero el abuso exagerado de los medios ha provocado que cada vez sean más difíciles de conseguir, a tal punto que podrían desaparecer si esto continúa así. Un caso de energía renovable, que también pertenece a la rama de las convencionales más usadas, es la generada en las hidroeléctricas, mencionada anteriormente.

De varios puntos de vista se llega a pensar que, efectivamente, las energías convencionales no son la mejor alternativa: afectan al ecosistema, principalmente a la flora y fauna (como las hidroeléctricas); tienen un uso limitado y contaminan (como en el caso del uso de combustibles fósiles), tanto así, que internacionalmente se han tomado medidas: uno de los acuerdos más importantes en términos ecológicos fue el “Protocolo de Kyoto”, elaborado entre varios países que, entre otros asuntos, se comprometieron a reducir en un 5% sus emisiones de gases de efecto invernaderos antes del 2012.

De esta forma surge otro concepto. Todas aquellas formas en las que se puede producir energía alternativa a las convencionales son las llamadas energías no convencionales. Éstas son más limpias, pero algunas no son muy comunes, ya que todavía tienen un uso limitado debido a los costos de producción o la dificultad al momento de captarlas y transformarlas en energía eléctrica.

Nos encontramos, por ejemplo, con:

Energía eólica: Es toda aquella que se genera a partir de la fuerza del viento. Se ha vuelto muy popular en todo el mundo. Mediante turbinas eólicas se convierte la energía cinética del viento en energía eléctrica, los vientos mueven aspas que están conectadas de cierta forma a un rotor y así transforman la energía. Hay diferentes diseños y formas de aprovechar esta energía natural. Como se mencionó, la energía que nos entrega es cinética, por lo tanto depende directamente de la velocidad del viento. Es así como existen centrales eólicas emplazadas en el mar, ya que la energía eólica marina es siete veces más eficiente que los parques eólicos ubicados en la superficie terrestre; es tan eficiente, que las necesidades energéticas enteras de muchos países del mundo podrían cubrirse si se invierte en parque eólicos marinos, el único problema son los altos costos de construcción e instalación, aunque con el paso del tiempo se irán encontrando diferentes formas de disminuir sus cosos. También podemos encontrar aerogeneradores caseros, que son mucho más pequeños y que pueden ser usados fácilmente en ciudades.

Energía solar: Como sabemos, el sol es una de las fuentes de energía más importantes en la Tierra, además de ser el que mantiene la vida en nuestro planeta. Es un recurso que prácticamente no contamina el medio ambiente, por lo tanto es limpio. La energía que nos entrega el sol por medio de luz y calor, es transformada en energía eléctrica o mecánica, a través de paneles solares, por medio del efecto fotovoltaico. Este tipo de energía no convencional tiene varias ventajas, ya que además de transformar la energía en electricidad, se ocupa para calefacción, o suministro de agua caliente en casas y edificios. Es una buena opción para reducir las energías convencionales, o para reducir el gasto de electricidad en los hogares. Últimamente, por ejemplo, han salido al mercado mochilas con un pequeño panel solar atrás, lo que sería suficiente para cargar la batería de un celular.

A pesar de que el gasto de crear algún centro de paneles solares es alto, se han hecho muy populares por el impacto provocado en la sociedad, ya que es una energía limpia y se saca un gran provecho de lo captado. Además, teniendo en cuenta que los generadores fotovoltaicos tienen una vida estimada de 50 años, es una muy buena alternativa.

La mayor planta de energía solar del mundo se encuentra actualmente en California, en el desierto de Mojave, y cubre cerca de 1.000 hectáreas.

Una curiosidad sobre este tipo de energía es que si fuese capturada toda la que nos llega durante una hora, sería suficiente para cubrir las necesidades energéticas de todo el planeta durante un año.

Energía de la biomasa: Es la energía que se obtiene de los compuestos orgánicos, mediante procesos naturales. Pueden ser residuos de plantas o de animales, así como también residuos del sector urbano. Es una fuente de energía limpia y con bajo impacto en el ambiente, generando un mínimo de residuos que son además biodegradables.

El problema de esta energía no es tanto el gasto económico por su producción, sino que al sacar la energía de los residuos de las plantas, por ejemplo, necesitaríamos gran cantidad de estas para crear una cantidad provechosa; y por esta razón el inconveniente que se tiene es del bajo rendimiento que provee.

Energía geotérmica: Es la energía que se produce por el calor interno de la tierra, y que se concentra en el subsuelo de lugares conocidos como reservorios geotermales. Esta energía se puede usar de forma directa para calefacción de hogares, temperar criaderos e invernaderos de peces; o de manera indirecta para producir electricidad.

En el planeta existen lugares reconocidos por su gran cantidad geotermal. El más extenso de ellos es el llamado “Cinturón del Fuego del Pacífico”, una zona de 40.000 km en forma de arco que corona al océano Pacífico.

Chile es uno de los países insertos en este cinturón de fuego, lo que posiciona a nuestro país como un territorio con gran potencial para la generación de energía geotérmica. Poseemos más de 150 volcanes activos y un número equivalente de centros volcánicos inactivos que muestran actividad geotérmica, de los que se puede sacar un gran provecho. Aunque nuevamente nos encontramos con el problema del costo de producción.

Así como se ha presentado, existen varios tipos de energías que se pueden transformar en electricidad, las que se han clasificado en convencionales y no convencionales. Muchas de las últimas aún no tienen producción a nivel industrial debido a los grandes costos de producción. Aún así, han surgido muchas ideas para aprovechar la energía que tenemos en nuestro entorno sin causar grandes daños, dentro de este marco existen concursos de innovación y emprendimiento como “Jump Chile” y varios más.

Una de esas ideas innovadoras comenzó a desarrollarse el año 2009. Un grupo de tres chilenas crea una alternativa sustentable para cargar celulares y aparatos electrónicos similares. Consiste en un aparato que se conecta a la tierra, cerca de una planta, y capta los electrones que están presentes ahí, transformándolos en energía eléctrica, la que posteriormente se suministra de forma controlada de 5 volts y 0,6 amperes, suficiente para cargar aparatos electrónicos. El E-KAIA, como se le llama a este aparato, no afecta al funcionamiento de la planta. Aún se están realizando estudios y desarrollo en el proyecto para reducir costos de producción, para que pueda ingresar al mercado. Esta idea ha sido premiada en múltiples ocasiones, recibiendo el “Premio Nacional Avonni a la Innovación” en el 2014 y también siendo parte de los equipos semifinalistas del “International Business Model Competition”, uno de los concursos internacionales más prestigiosos del mundo, organizado por las universidades de Harvard, Stanford y Brigham Young University.

Parecido a esto, en Holanda han desarrollado un proyecto con el mismo concepto, pero a una escala distinta. A diferencia del proyecto chileno, éste necesita de una mayor cantidad de plantas. Plant-e, que es el nombre que lleva, consiste en un conductor en la tierra, que absorbe los electrones y los transfiere a un dispositivo donde se puede conectar el equipo electrónico o artefacto para recargarse. Con un metro cuadrado de jardín, podrían producirse 28 kilovatios hora por año, unos números favorables ¿no?

Así como la idea de las chilenas, existen varios proyectos de innovación en Chile y el mundo, que son capaces de disminuir las energías convencionales, satisfaciendo nuestras necesidades de una manera limpia y sustentable, aprovechando de una mejor forma nuestro entorno. Si bien los aparatos electrónicos están aumentando, también aumentan las formas transformar la energía y, aunque nuestro único inconveniente por ahora sean los costos de producción, es sólo cosa de tiempo encontrar posibles soluciones para este problema.


 

Bibliografía

http://www.t13.cl/noticia/tendencias/tecnologia/el-invento-chileno-recargar-celular-conectandolo-planta

fuentes de energía no convencionales

http://energiaeolicaenchile.blogspot.cl/

http://antiguo.minenergia.cl/minwww/opencms/14_portal_informacion/la_energia/ernc.html

Las energías convencionales

http://www.transicionenergeticaycc.org/web/es/tecnologias/energias-convencionales/

https://es.wikipedia.org/wiki/Energ%C3%ADa_renovable

Imagen de cabecera: Leaflet