Entrevista a Dra. María de la Luz Mora

“El científico es una persona romántica, siempre está soñando. El día en que se acaben los sueños, es el momento en que la investigación se acaba”.

Nacida y criada en Temuco, actualmente casada, con cuatro hijos y nueve nietos,  la Doctora María de la Luz Mora, actual directora del núcleo científico de la Universidad de La Frontera (BIOREN) nos concedió el agrado de conversar de su trabajo en el Doctorado en Ciencias de Recursos Naturales de la UFRO, en el Programa Fondecyt, y de su participación en el comité de acreditación nacional.

Destacada por las innumerables investigaciones en las que ha participado, las cuales la han llevado a ser una de las científicas más reconocidas a nivel regional y  nacional, la doctora nos da la oportunidad de conocer su opinión sobre la ciencia actual a la vez que nos transmite su pasión por ésta.

Para empezar, ¿nos podría contar cómo y dónde realizó sus estudios?

Entré a la universidad en el año 1974, estudié químico laboratorista en la sede de la Universidad de Chile que existía acá en Temuco, y que posteriormente pasó a ser la Universidad de La Frontera. Siempre tuve la intención de estudiar un doctorado con la idea de proyectarme, entonces empecé a amar la química y querer hacer mi doctorado en esta disciplina. Finalmente me fui a hacer mi doctorado en el año 1984 a la Universidad de Santiago. Desde ahí empecé a estudiar todo lo relacionado con las ciencias del suelo, nutrición vegetal y, posterior a eso, la fertilidad de los suelos. De esa forma me conectaba con mi región (Araucanía) en cuanto a sistemas productivos, en este caso, en el de los alimentos. A raíz de esto, cuando volví, se me ocurrió crear un laboratorio de servicio en el año 1992. Este servicio iría dirigido a lo que es suelo y plantas en donde atendemos y orientamos a gran parte de las empresas y agricultores para que ellos puedan tomar decisiones acerca de sus sistemas productivos.
La verdad es que mi pasión ha sido la investigación, me he dedicado fuertemente a eso y he tenido mucho éxito. Finalmente hice un post doctorado en Australia bajo la tutela de un reconocido científico de química de suelos.

¿Cómo llegó a ser parte del comité nacional de acreditación y qué hace ahí?

Aproximadamente en el año 2001, el Grupo de Ciencias Agronómicas y Veterinarias me pidió que me integrara al programa Fondecyt. Me uní al equipo y después de un tiempo fui directora del programa. Ahí estuve cuatro años en total. Tiempo después, estando de vacaciones, me llamaron por teléfono de parte del equipo de Fondecyt para consultarme si podía ser parte del consejo de éste, lo acepté y fue algo que me sirvió mucho para crecer. Terminé mi periodo en este cargo en el año 2008.

Luego, hace un par de años, me llamó el presidente de CONICYT, porque necesitaba a una persona con mis características, y me preguntó si estaba dispuesta a formar parte del consejo de la Comisión Nacional de Acreditación. Me pareció un desafío interesante al cual no me negué. Ahí encontré un grupo humano extraordinario, todos atentos en cómo hacerlo mejor para poder avanzar en la calidad de la docencia, las carreras y por ende en la de las universidades y la educación superior.
Hay que aclarar que yo nunca formo parte de este proceso cuando se está evaluando a la Universidad de La Frontera, pero puedo decir que en general tenemos muy buenos porcentajes.

En relación a lo último, ¿cómo se ve el desarrollo científico en la UFRO en relación con otras universidades?

¡Muy bien! Nosotros hemos privilegiado la cooperación internacional que es fundamental, ya que somos un país que, por su posición geográfica, se encuentra en una región muy aislada, por lo que para nosotros es muy importante poder generar vínculos con otros países para mostrarles lo que nosotros somos capaces de hacer.  Nuestros doctorados están calificados para su uso tanto a nivel nacional, ya que abarcan temáticas regionales y nacionales, como a nivel internacional.

Para darles un ejemplo, hemos realizado varios Workshops en la región, donde científicos de distintos lugares y estudiantes de pregrado vienen y comparten. Esto también ha servido para que estos últimos se acerquen más aún a la ciencia. Me parece que cada logro que alcanza la universidad es un símbolo de que estamos al mismo nivel que otras grandes instituciones, las cuales ayudan tanto al estudiante como a los profesores.

Uno de los grandes centros científicos del país es BIOREN, del cual usted es su directora ¿Cómo surgió la idea de crear un núcleo científico en la universidad?

Siendo franca, no fue mi idea. La universidad en el año 2009 creó el Núcleo Científico de Biorecursos con el objetivo de agrupar las ciencias que tienen que ver con esto, abarcando desde la gente que trabaja en la producción de alimentos hasta la que trabaja en secuenciación genética para desarrollar alguna terapia para enfermedades. Esta idea la tuvo la universidad, destacando al doctor Raúl Sánchez. Ellos buscaron una persona que pudiera ser más transversal para poder liderar este proyecto y así fue como se pusieron en contacto conmigo y pidieron que me pusiera a cargo. Lo cual acepté con mucha alegría.

¿En qué se enfoca BIOREN en estos momentos y cuáles son sus proyecciones a futuro?

En BIOREN tenemos un grupo de investigadores muy productivo que ama la ciencia, desde las básicas hasta las aplicadas.

Tenemos en este momento proyectos de ingeniería relacionados al tema de las bioenergías, y proyectos de agronomía y agricultura dedicados a los fertilizantes. Otros están trabajando con microorganismos, enzimas y moléculas activas. Todo esto con la idea de poder favorecer a la producción.

Es importante que la gente sepa que no solamente estamos replicando experimentos, sino generando conocimiento. Además, tenemos a los distintos doctorados vinculados con nuestro núcleo.

Para el futuro tenemos varios proyectos más. Obviamente queremos traer más investigadores para que hagan su trabajo desde nuestro establecimiento hacia sus respectivos departamentos. Podríamos tener cursos de especialidad para alumnos de pre y postgrado. También tenemos algunos acuerdos nacionales en proceso, como con la Universidad Técnico Federico Santa María, para así potenciar la investigación nacional. Además, siempre estamos concursando en Fondequip para conseguir más y mejores equipos.

Queremos ser muy reconocidos a nivel nacional e internacional, a pesar de que este núcleo ya tiene un nombre y lo miran desde afuera como algo interesante. Queremos seguir creciendo.

¿Qué es ser científico para usted?

Para poder ser un científico hay que querer la ciencia. Si no hay curiosidad, innovación, no se puede dedicar a la ciencia. También siempre hay que tener preguntas para que estas puedan ser respondidas. En cierto sentido el científico es como un artista. El científico no va detrás del dinero, el científico es una persona romántica, siempre está soñando. El día en que se acaben los sueños, es el momento en que la investigación se acaba.

En su opinión ¿existe una desigualdad de sexo en el área científica?

Personalmente, nunca he tenido ese problema. Sin embargo he visto que algunas mujeres en sus lugares de trabajo sí lo tienen, por lo tanto, no puedo desconocer que lo hay.

Nuestra agrupación estudiantil DIVCiencia, tiene como objetivo principal el poder acercar la ciencia a todo tipo de personas, ¿usted cree que la divulgación científica es necesaria y/o importante?

Es muy importante. Nosotros (BIOREN), colaboramos con el programa Explora de Conycit para poder divulgar ciencia en los colegios. Hace un tiempo sacamos una revista llamada “Frontera Agrícola”, en donde divulgábamos la ciencia que se hacia acá en relación a la agricultura. Pero es necesario hacer más. Para nosotros es sumamente importante divulgar la ciencia y el conocimiento que adquirimos y desarrollamos dentro de la universidad. Es verdad que quizá tenemos poca capacidad de poder llegar al público que debemos llegar, debemos aprender a utilizar bien el lenguaje no científico para así llegar a más personas, pero ahora tenemos las nuevas tecnologías como un gran aliado.

Hay mucho trabajo que hacer aún, pero iniciativas como DIVCiencia merecen un reconocimiento especial por el trabajo que están haciendo.

Para finalizar ¿qué mensaje dejaría a las futuras generaciones de científicos?

No es razón el no haber estado en alguna institución de renombre para no poder hacer ciencia.

Lo que sí es una obligación, es conectarse con las mejores universidades del mundo. Entonces, desde esta plataforma, que es la universidad de La Frontera, se puede crear conocimiento y así interactuar con los científicos de todo el mundo.

El mensaje que me gustaría dejarles es que, para ser científico, hay que sentirse científico, y que se puede, siempre se puede. Por lo tanto, no hay excusa, solamente se necesitan las ganas. Y nosotros ayudamos a formar más aun estas ganas.


 

Entrevista por Yanina Vergara y redactada por Alex Retamal.